Once menos diez de la mañana. Lunes 17 de agosto. Estación de autobuses de Madrid, una de las que hay, claro. La más grande, de hecho. Ella y yo delante del monstruo con ruedas que se la va a llevar lejos. Otra vez.
Faltan diez minutos para que arranque, y ella se enciende el último cigarro mientras va a dejar su maleta en las entrañas del autobús.
¿Lejos de qué? Lejos de mí. Y me molesta mucho tener esos sentimientos, porque siempre he intentado que a mis sentimientos los gobierne la razón, con toda la frialdad que eso conlleva. Y como suelo decir, "lo que empieza se acaba, normalmente, y es lo que hay". Así es la vida, amigos. Pero qué asco de vida algunas veces, joder. De pasar de tener a alguien a tu lado que te quiere y que te hace sentir querido a tener una casa vacía y llena de malditos recuerdos. No es justo. No es nada justo. ¿Por qué me tengo que separar de ella ahora?, ¿y por qué tiene que irse tan lejos y rodearse de tantas cosas que no me hacen gracia?
Faltan cinco minutos, y ya nos estamos comiendo a besos frente a la sonrisa cómplice -y disimulada- del conductor, que está revisando los billetes de los pasajeros. Veo que él me entiende. Que él nos entiende.
Creo que la quiero. Siempre me cayó bien, y por supuesto, siempre me resultó muy atractiva. Pero no contaba con ese factor tan bonito como cruel llamado sentimiento. No es lo mismo estar con una tía buena que además es simpática que con una persona que te hace sentir especial, y por lo tanto, que se convierte en especial para tí. Especial, una palabra ambigua donde las haya. Puede significar algo muy bueno, algo muy malo o algo que no sabes explicar. A mí me cuesta explicarme a mí mismo por qué ella es especial, pero poco a poco lo voy entendiendo... y es que me paro a pensar, y tiene mérito. Tiene mérito que en cuatro años no me haya fijado en ninguna mujer de manera seria y real. Tiene mérito que ella encarne, no como persona pero sí por sus ambientes, algo que yo siempre he rehuído. Y tiene mérito que me haga decirla lo que le digo, sentir lo que siento y que me haga reir. Tiene mérito la chica, eso hay que reconocerlo, porque a pesar de todo aquí me tiene, con cara de imbécil frente a la pantalla escribiendo este tipo de cosas.
Faltan apenas unos segundos para que se la lleve el autobús de vuelta a su ciudad. Se sube, busca su asiento, se sienta y ya, ella desde dentro y yo desde fuera, nos sonreímos. Ella me manda al instante un mensaje de móvil diciéndome cosas que me invitan a subirme con ella y largarme a su lado, sin importarme las consecuencias. Pero esas cosas no suelen llevar a nada bueno, y controlo mis impulsos pasionales. Hablando en plata, que me jodo, y la empiezo a escribir un sms de vuelta... y entonces veo cómo las ruedas comienzan a moverse, subo la mirada y la robo un último beso, tirado desde la distancia.
Un viejo calvo que va delante mira la sonrisa de gilipollas que pongo. En otra ocasión hubiese tenido sentido del ridículo, pero ahora ninguno. Ojalá él hubiese vivido los días que he vivido yo. Hasta siento lástima de su mirada. Lástima de su incomprensión.
El beso que la robo me sabe dulce, pero también, y sobre todo, amargo. Amargo porque sé que hasta que no nos volvamos a encontrar esa será la rutina: la distancia. Menos da una piedra, pienso, y estamos en contacto casi a diario, lo cual me tranquiliza. Pero después de haber vivido lo que he vivido, me sabe a casi nada. "Nos veremos pronto", la intento decir con la mirada, porque es algo por lo que voy a luchar y que pienso cumplir... sin embargo el autobús ya está en marcha y no consigue ver mi expresión llena de esperanza y optimismo. Ni yo consigo verla a ella, claro.
Menos mal que antes he podido hacerla una foto con el teléfono en la cafetería de esa estación que ahora me resulta una enemiga de mis sentimientos. Ahí la puedo ver, en la pantalla. Duele, pero sonrío, porque la nostalgia siempre me ha gustado, aunque mucha gente le tenga miedo a esa sensación formada por los recuerdos.
Recuerdos que merecen la pena.
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2 comentarios:
Tú eres un poeta, un héroe de los sentimientos, un prodigio de la literatura romántica y un galán de los que creíamos extintos. Mi más sincera enhorabuena.
=(
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